Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC): Industria 4.0

Las nuevas tecnologías están cambiando la manera en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos…”: Klaus Schwab (alemán, director general del Foro Económico Mundial)


David Moisés Terán Pérez *

Estimadas(os) lectoras(es). Hoy iniciaremos el desarrollo y la explicación de un tema relativamente nuevo, pero muy importante: el conocimiento de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC) y su uso en la Industria 4.0.

Comencemos contextualizando el tema: actualmente, las TIC están experimentando un desarrollo vertiginoso que está afectando positiva o negativamente a prácticamente todos los campos de nuestra sociedad, sin excepción alguna. Las TIC han pasado a convertirse en herramientas de trabajo clave en todo proceso de negocio y en cualquier actividad profesional, personal, y/o empresarial.

¿Qué son las TIC? Son tecnologías que utilizan la informática, la microelectrónica y las telecomunicaciones para crear nuevas formas de comunicación a través de herramientas de carácter tecnológico y de comunicaciones, con el objetivo de facilitar la emisión, el acceso y el tratamiento de la información. Esta nueva manera de procesamiento de la información, logra combinar las tecnologías de la comunicación (TC) y las tecnologías de la información (TI).

Las primeras están compuestas por la radio, la telefonía y la televisión. Las segundas se centran en la digitalización de las tecnologías de registro de contenidos. La suma de ambas ha generado el desarrollo de las redes, que da como resultado un mayor acceso a la información, logrando que las personas puedan comunicarse sin importar la distancia, oír y/o ver situaciones que ocurren en otro lugar y, las más recientes, derivadas por la pandemia de la Covid-19, poder trabajar y/o realizar actividades de manera virtual, como el trabajo en casa (home office). Las TIC se pueden clasificar en tres categorías:

Las redes: son los sistemas de comunicación que conectan varios equipos, y se componen básicamente de usuarios, de software y de hardware. Entre sus ventajas está el poder compartir recursos, intercambiar y compartir información, homogeneidad en las aplicaciones y una mayor efectividad en su uso.

Las terminales: son los puntos de acceso de las personas a la información. Algunos dispositivos considerados terminales son: la computadora, el navegador de la internet, los sistemas operativos para los computadores, los teléfonos inteligentes (smartphones), los televisores y las consolas de videojuego. Uno de los grandes beneficios que han permitido este tipo de TIC es el acceso a la información de manera global.

Los servicios en las TIC: este tipo de tecnologías ofrecen diferentes servicios a los consumidores, entre los que se destacan el correo electrónico, la búsqueda de información, la administración electrónica (e-administración), el gobierno electrónico (e-gobierno), el aprendizaje electrónico (e-learning), y otros más conocidos como la banca en línea y el comercio electrónico (e-commerce).

Por otro lado, las TIC cuentan con varias características que han cambiado la forma en como las personas se comunican alrededor del mundo. Entre esas ventajas pueden citarse las siguientes:

Instantaneidad: la velocidad con la que se transfiere la información es relativamente muy alta.

Inmaterialidad: la información se puede trasladar de forma inmediata a cualquier lugar y a múltiples usuarios.

Interconexión: la unión de diferentes tecnologías que posibilitan la creación de nuevas herramientas tanto tecnológicas como informáticas.

Interactividad: el intercambio de información entre usuarios y dispositivos en tiempo real.

Alcance: capacidad de impacto en diferentes áreas como la economía, la educación, la medicina, el gobierno, etcétera.

Innovación: todo el tiempo están creciendo y cambiando, para crear nuevos medios de comunicación.

Diversidad: ejecutan más de una función, por lo que sirven para diferentes propósitos.

Automatización: cada vez más, las herramientas tienden a automatizar los procesos para mejorar la productividad y los tiempos de ejecución.

Pero, ¿por qué es importante que como sociedad y como país México se integre al uso de las TIC y de la Industria 4.0? En los últimos 60 años, el crecimiento económico global ha mantenido una tendencia a la baja. La tasa anual de crecimiento pasó de más de 6% en los años sesenta, a poco más de 2% en los últimos 20 años.

Tenemos que revertir esa realidad, porque hay un hecho claro: sin mayor crecimiento económico, no podemos vivir mejor; sin mayor riqueza, no se puede mejorar el ingreso de las empresas ni de los trabajadores y, por ende, el de sus familias.

A lo largo de la historia las economías han detonado su crecimiento por cambios en la manufactura, en la manera de producir y en la(s) tecnología(s) para hacerlo. Primero, con la invención de la máquina de vapor (primera Revolución Industrial); después, con la creación del modelo de producción en serie (segunda Revolución Industrial), y posteriormente a esto, con la primera ola de automatización en la década de los setenta (tercera Revolución Industrial). A partir del año 2011, nos encontramos en los albores de la cuarta Revolución Industrial, o en la Industria 4.0.

¿Qué es la cuarta Revolución Industrial o la Industria 4.0? El término Industria 4.0 se acuñó por primera vez en la Feria de Hannover (Alemania) en el año 2011, y desde ese entonces ha atraído gran atención de académicos, profesionales, funcionarios gubernamentales y políticos de todo el mundo.

Actualmente, la industria manufacturera está enfrentando grandes cambios. Esos cambios son causados por varias mega-tendencias, como son la globalización, la urbanización, la individualización y el cambio demográfico. El incremento en las actividades comerciales mundialmente conectadas aumenta la complejidad dentro de las redes de la industria manufacturera, y la demanda volátil y los productos personalizados influyen en sus procesos de planeación y de producción.

La Industria 4., es una nueva esfera de la industria que aparece como un resultado del surgimiento, la distribución, el uso y la apropiación de nuevas tecnologías (tecnologías digitales y tecnologías de la internet) que permiten procesos de producción completamente automatizados, donde los objetos físicos (máquinas) interactúan sin que se dé la participación humana.

Entonces, la Industria 4.0 se define como un nuevo modelo industrial para la auto-organización y la autogestión de los sistemas de producción totalmente automatizados, que aprenden autónomamente, y que son interactivos, en los que el núcleo son las nuevas tecnologías digitales y las tecnologías de la Internet, y el papel de los humanos está limitado a su inicio, control y mantenimiento técnico, lo que requiere generar y desarrollar nuevas competencias, habilidades, destrezas, capacidades, así como nuevos conocimientos, principios y valores, en los especialistas industriales modernos. Todo esto, acompañado de importantes cambios sociales. (Continuará…)

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David Moisés Terán Pérez *

Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada. Excelente día y saludos cordiales. Continuando con el desarrollo del tema de las TIC y su relación con la Industria 4.0, analizaremos el siguiente contenido, referente a los diferentes enfoques conceptuales para definir y entender la Industria 4.0. Se distinguen cuatro enfoques conceptuales para el tratamiento del concepto de Industria 4.0. Estos enfoques están basados en lo social, en las competencias, en la producción y en el comportamiento (Sukhodolov, 2019):

El enfoque basado en lo social: Enfatiza el hecho de que el desarrollo de la Industria 4.0 influye fuertemente en la sociedad moderna, y tiene tanto manifestaciones positivas como negativas. Por un lado, la Industria 4.0 permite crear nuevos bienes, productos y/o servicios, estimulando así el aumento del nivel de vida de la población. Por otro lado, la reducción de la participación humana en los procesos de producción, puede conducir al desempleo masivo, que es un factor de restricción en el camino del desarrollo de la Industria 4.0.

El enfoque basado en las competencias: Prevé que el desarrollo de la Industria 4.0 requiere nuevas competencias, habilidades, destrezas, conocimientos, valores y principios de los especialistas industriales modernos. Los cambios estructurales (la sustitución del trabajo físico por el intelectual) también van acompañados de cambios cualitativos, como el mantenimiento de los sistemas de producción física auto-gestionados, que requiere de un especialista industrial moderno que posea nuevas competencias, que incluyen el conocimiento y la capacidad para usar las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Dentro del enfoque basado en la producción: El desarrollo de la Industria 4.0 significa la modernización de la industria, con la automatización a gran escala de los procesos de producción. Se hace hincapié en el componente organizativo del funcionamiento de las empresas industriales.

El enfoque basado en el comportamiento: Se centra en el hecho de que el desarrollo de la Industria 4.0 prevé la transición a la interacción objeto-objeto; es decir, la eliminación del sujeto (humano) del sistema de interrelaciones de objetos inanimados (dispositivos técnicos).

Estos enfoques reflejan ciertos aspectos de la Industria 4.0, por lo que las definiciones existentes de la noción sobre la Industria 4.0 que se ofrecen dentro de estos enfoques son limitadas y no permiten una reflexión completa acerca de la complejidad de este fenómeno multifacético. Por lo que, continuaremos desarrollando y contextualizando el concepto de la Industria 4.0 hasta comprender en su exacta dimensión sus beneficios y perjuicios en el corto, mediano y largo plazos.

Esta cuarta revolución industrial es fundamentalmente diferente a las otras tres (ya explicadas en la parte 1 de esta serie). Las nuevas tecnologías están fusionando los mundos físicos, digitales y biológicos (Đuričin & Herceg, 2018). Si bien, el término surgió en el ámbito manufacturero en Hannover Alemania en el año 2011, la Industria 4.0 influye directamente en cada sector e industria, de tal manera que la interacción entre las tecnologías digitales y las físicas y, en general, las capacidades que ofrece la Industria 4.0 no se limitan a mejorar el inicio, el desarrollo y el fin de la cadena de suministro, sino que aportan al crecimiento de las utilidades, al desarrollo y transformación de productos, y a la misma experiencia del cliente (Deloitte, 2017).

La Industria 4.0 surge simultáneamente con la fusión de tecnologías en un ecosistema digital y los términos “digitalización” e “Industria 4.0” a menudo se usan de manera concomitante, a pesar de que la digitalización, que ya ha afectado a todas las partes de la sociedad durante años, tiene un rango mucho más amplio que la producción industrial. Para la Industria 4.0, la digitalización está especialmente relacionada con la conectividad y la interacción entre las máquinas y los humanos; lo que se espera que transforme el diseño, la fabricación, la operación y el servicio de productos y de sistemas de producción. Ejemplos de formas nuevas o mejoradas de operación incluyen: La toma de decisiones predictivas a través del análisis de los grandes almacenes de datos (Big Data); la complejidad reducida a través de una mayor coordinación; las nuevas formas de colaboración y la coordinación (por ejemplo, economía compartida); la flexibilidad en cuándo y en dónde fabricar (por ejemplo, micro-personalización) y la contribución digital mejorada a la productividad humana, desde el juicio humano, hasta la inteligencia artificial (Sjøbakk, 2018).

Por su parte, Hermann et. al., (2015) identificaron cuatro componentes clave de la Industria 4.0: Los sistemas ciber físicos, la Internet de las Cosas (IoT), la Internet de los Servicios (IoS), y la fábrica inteligente. Las tecnologías como la comunicación máquina a máquina (M2M), y los productos inteligentes no se consideran como componentes independientes de la Industria 4.0, ya que la primera hace parte de la Internet de las Cosas, y los segundos son un subcomponente de los sistemas ciber-físicos. Los Big Data y la Computación en la Nube (Cloud Computing), son considerados como servicios de datos, los cuales utilizan los datos generados en la implementación de la Industria 4.0, y no son componentes independientes (Bartodziej, 2017).

Por otra parte, el término Industria 4.0 también se usa para denotar el proceso de transformación en las cadenas globales de creación de valor. La Industria 4.0 incluye procesos de negocio(s) en la industria que consideran la organización de redes de producción globales, sobre la base de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones (NTIC), y las tecnologías de la Internet, con la ayuda de las cuales se lleva a cabo la interacción de los objetos de producción (Sukhodolov, 2019).

La Industria 4.0 es una era dorada de la producción industrial, organizada sobre la base de las tecnologías digitales, y totalmente automatizada (Brynjolfsson & McAfee, 2014). La Industria 4.0 es un método revolucionario de organización de la producción industrial, basada en una amplia digitalización y automatización de los procesos de producción, y de distribución en la industria, que borra los límites entre los objetos físicos, convirtiéndolos en un sistema complejo e integral de elementos interconectados, e interdependientes (Sukhodolov, 2019).

Este nuevo ecosistema digital está cambiando la forma en que los productos se diseñan, se crean y se entregan a los clientes. Si bien se espera que los productos, los servicios y la innovación inteligentes impulsen el crecimiento de la empresa, son las cadenas de suministro y las fábricas los principales impulsores de la efectividad del nuevo paradigma industrial. Puede decirse que la transformación hacia la Industria 4.0 es una transformación tanto de las fábricas como de las cadenas de suministro: De fábricas tradicionales a “fabricas inteligentes”, a “fábricas digitales” y/o a las “fábricas del futuro”, y de cadenas de suministro tradicionales a “redes de suministro digital”. Estos estados futuros, se caracterizan comúnmente por un alto grado de automatización, de integración y de un amplio intercambio de información (Sjøbakk, 2018).

En el centro de la industria 4.0, el concepto de “fábrica inteligente” constituye una característica clave. La “fábrica inteligente” tiene algunas nuevas características que hace que las compañías enfrenten la complejidad y las disrupciones inesperadas, así como también que produzcan más eficientemente. En una “fábrica inteligente”, las personas, las máquinas y los recursos se comunican entre sí tan naturalmente, como se hace en una red social (Bartodziej, 2017).

El cambio completo hacia la Industria 4.0 puede no realizarse en décadas. Sin embargo, para seguir siendo competitivas las empresas deberán acelerar sus esfuerzos hacia la Industria 4.0 (Sjøbakk, 2018). El uso de las nuevas tecnologías digitales y la adquisición de conocimientos, conducirán inevitablemente a nuevos tipos de trabajo y a nuevas formas de trabajar. Esto requerirá cambios en las estructuras internas de las empresas y en las relaciones entre ellas (Wiesner et. al., 2018; Schuh et. al., 2017).

Empero, si bien el concepto de Industria 4.0 se afianza, no existe una idea clara de cómo deberían abordarlo las empresas. Hace falta una comprensión común de cómo las organizaciones deberán adaptarse a la Industria 4.0, dicha transformación es sin duda un imperativo estratégico, que requiere un compromiso de largo plazo. En lugar de invertir en nuevas tecnologías de manera ad hoc, las empresas deben adoptar un enfoque sistemático para abordar las oportunidades tecnológicas en toda la cadena de los suministros (Sjøbakk, 2018).

La intensificación del desarrollo de la Industria 4.0 en los sistemas económicos modernos, garantizará su desarrollo innovador, su crecimiento económico estable, y el equilibrio de la estructura sectorial de la economía nacional (desarrollo simultáneo de la industria y de la esfera de servicios) (Sukhodolov, 2019). (Continuará…)

Referencias:

Bartodziej, C. J. (2017). The concept Industry 4.0. An empirical analysis of technologies and applications in production logistics. Berlin: Springer-Verlag.

Brynjolfsson, E. & McAfee, A. (2014). The second machine age: Work, progress, and prosperity in a time of brilliant technologies. New York, USA: W. W. Norton & Company.

Deloitte. (2017). Forces of change: Industry 4.0.

Đuričin, D. & Herceg, I. V. (2018). Industry 4.0 and paradigm change in economics and business management. In: Ni, J. et al. (Eds.): AMP 2018, LNME, p.p. 37–56.

Hermann, M.; Pentek, T. & Otto, B. (2015). Design principles for Industry 4.0 scenarios: A literature review. USA: Springer-Verlag.

Schuh, G.; Anderl, R.; Gausemeier, J.; Ten Hompel, M. & Wahlster, W. (eds.). (2017). Industry 4.0 maturity index. managing the digital transformation of companies. Acatech STUDIE. Utz, Herbert, München: Deutschland.

Sjøbakk, B. (2018). The strategic landscape of Industry 4.0. In: Moon, I., Lee, G. M., Park, J., Kiritsis, D. & von Cieminski, G. (Ed.) (2018). Advances in production management systems: Smart manufacturing for Industry 4.0, Frankfurt, Germany: Springer-Verlag.

Sukhodolov, Y. A. (2019). The notion, essence and peculiarities of Industry 4.0 as a sphere of industry. In: Popkova, E. G. et. al., (2019). Industry 4.0: industrial revolution of the 21st Century. Warsaw, Poland: Springer-Verlag.

Lo que la mente puede imaginar, la mente lo puede crear”: Walt Disney


David Moisés Terán Pérez *

Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada. Excelente martes. Continuando con el desarrollo del tema de las TIC y su relación con la Industria 4.0, debemos establecer que en la actualidad los estrategas aconsejan a las empresas que consideran la adopción de Industria 4.0 planificar las futuras iniciativas de la compañía y maximizar el potencial productivo (Lalic et. al., 2017).

A medida que avanza la Industria 4.0, el modelo de negocio tradicional de fabricación está cambiando, y están surgiendo nuevos modelos. Como tal, las empresas ya posicionadas en el mercado deben actuar rápido para reconocer y reaccionar ante estos nuevos desafíos competitivos (Sung, 2018). Específicamente, los actuales ejecutivos deben considerar las siguientes opciones, descritas por Sung (2018), y estar atentos a otras que puedan estar implementando sus potenciales competidores (Baur & Wee, 2015):

El diseño y el desarrollo de plataformas, en que los productos, los bienes, los servicios y la información pueden intercambiarse a través de flujos predefinidos. Por ejemplo, los paquetes y/o programas (software) de código abierto, aplicado al contexto de la fabricación.

Los servicios de pago por uso, por suscripción y por membresía. Por ejemplo, Netflix, Amazon y Uber, entre muchas otras opciones.

Las empresas que otorgan licencias de propiedad intelectual. En la actualidad, muchas empresas manufactureras tienen una gran experiencia en sus productos y en sus procesos, pero carecen de la experiencia para generar valor a partir de sus datos.

Los negocios que monetizan sus datos a través de promociones, membresías y suscripciones.

Es importante también reconocer y evaluar los efectos económicos de la Industria 4.0, en particular, la digitalización y la transformación digital de los procesos de producción. Estos desarrollos implican desafíos considerables a nivel empresarial y político.

Los efectos de la Industria 4.0 se pueden reflejar en múltiples niveles: en ecosistemas completos, a nivel organizacional y a nivel individual de los empleados y de los clientes. En este sentido, la Industria 4.0: (1) Permite la toma de mejores decisiones, (2) Provoca que las organizaciones evolucionan y se adaptan a nuevas presiones y demandas y (3) Permite el empoderamiento tanto de los trabajadores como de los clientes (Deloitte, 2017). Muchos son los desafíos para la implementación de la Industria 4.0. Estos desafíos incluyen los siguientes:

  • Aislar y resolver los posibles problemas de seguridad en las TIC.
  • Garantizar una relativa fiabilidad y estabilidad necesarias para la comunicación crítica de máquina a máquina (M2M), incluida una latencia muy corta y estable.
  • Lograr mantener la integridad de los procesos de producción.
  • Evitar cualquier problema con las TIC, ya que causaría costosas interrupciones de producción.
  • Proteger el conocimiento industrial (incluido también en los archivos de control para equipos de automatización industrial).
  • Minimizar la falta de habilidades adecuadas para acelerar la marcha hacia la cuarta revolución industrial.
  • Disminuir la amenaza de acciones repetitivas en los departamentos corporativos de las TIC.
  • Eliminar la renuencia general al cambio, por parte de los agentes involucrados.
  • Limitar la pérdida de muchos trabajos en favor de procesos automáticos y de los procesos controlados por las TIC, especialmente para la población trabajadora con menor nivel educación.

Quizás el aspecto más desafiante de implementar Industria 4.0 es el riesgo de seguridad de las TIC (Kumar et. al., 2016). La Industria 4.0 requerirá la integración en línea entre varias entidades, y esta integración en línea dará lugar a violaciones de la seguridad y a las fugas de datos (Sung, 2018). El robo cibernético sería otra amenaza peligrosa (Martin et. al., 2019). En este caso, el problema no es individual, y esto costará sustancialmente a los fabricantes, e/o incluso, podría dañar su reputación. Por lo tanto, la seguridad es un tema crucial que debe abordarse seria y objetivamente.

La transformación a la Industria 4.0 requerirá cuantiosas inversiones en nuevas tecnologías, y la decisión de tales transformaciones deberá tomarse a nivel de la gerencia y de la dirección general de las empresas (Sony & Naik, 2019).

Por tal razón, los riesgos deben calcularse y tomarse en serio. Si bien todavía se considera que es temprano para especular sobre problemas del empleo con el advenimiento de la Industria 4.0, lo más probable es que los trabajadores necesitarán adquirir habilidades, destrezas, competencias, valores y conocimientos diferentes, y/o adquirirlas(os) completamente nuevas(os) (Shamim et. al., 2016).

Esto puede ayudar a que aumenten las tasas de empleo calificado, pero también alienará a un gran sector de trabajadores. El sector de los trabajadores cuyo trabajo es quizás repetitivo y rutinario, enfrentará un duro desafío para mantener sus trabajos. Se deben introducir sistemas educativos nuevos y bastante diferentes, pero esto aún no resuelve el problema para los trabajadores de más edad.

Este es un problema estructural que por su naturaleza puede llevar bastante tiempo resolver. Finalmente, la privacidad no sólo es una preocupación del cliente, sino también del fabricante (Sung, 2018). En una red de Industria 4.0 interconectada, los fabricantes deben recopilar y analizar una gran cantidad de datos. Para las empresas, esto puede parecer una amenaza a su seguridad corporativa. Para los clientes puede considerarse una invasión en su privacidad personal. Reducir la brecha entre el consumidor y el fabricante será un gran desafío para ambas partes.

Por otro lado, la visión de la Industria 4.0 es que, en el futuro, el sector industrial construirá redes globales para conectar sus máquinas, sus fábricas, sus depósitos de almacenamiento como sistemas ciber-físicos, los cuales se conectarán y controlarán entre sí inteligentemente compartiendo información que les permita tomar decisiones.

Esos sistemas ciber-físicos, tomarán la forma de fábricas inteligentes, máquinas inteligentes, depósitos de almacenamiento inteligentes y cadenas de valor inteligentes (Gilchrist, 2016). En el centro de la visión de la Industria 4.0 está la fábrica inteligente, la cual cambiará la manera en que se produce actualmente, basada no solamente en máquinas inteligentes, sino también en productos inteligentes. Los productos elaborados también serán inteligentes, así que ellos pueden ser identificados y localizados todo el tiempo a través del proceso de una manufactura inteligente y esbelta (es decir, con cero desperdicios). Por ejemplo, la miniaturización de las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) permitirá que los productos sean inteligentes y sepan qué son, cuándo fueron manufacturados, cuál es su estado actual, y cuáles son los pasos requeridos para alcanzar su estado deseado (Gilchrist, 2016).

Otro elemento clave en la visión de la Industria 4.0 es la integración de los procesos de manufactura verticales en la cadena de valor. Así que los sistemas horizontales son integrados con los procesos verticales (ventas, logística, finanzas, entre otros), y con los sistemas de tecnologías para la información asociados. Ello permitirá a las fábricas inteligentes, controlar la administración del proceso completo de manufactura desde la cadena de suministros pasando por los servicios y la administración del ciclo de vida (Gilchrist, 2016).

Como conclusión a esta entrega semanal, la Industria 4.0 implementa las herramientas proporcionadas por los avances en las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) y en las tecnologías operacionales para aumentar los niveles de automatización y de digitalización de la producción, y en los procesos industriales y de manufactura.

El objetivo es gestionar todo el proceso de la cadena de valor, mejorando la efectividad en el proceso de producción, y creando productos, bienes y servicios de calidad superior. Esta visión sigue la máxima de mayor calidad, pero no a expensas de un precio más bajo. Esta filosofía ha producido la fábrica inteligente del futuro, donde las eficiencias y los costos mejoran y las ganancias aumentan. Esta fábrica del futuro ya está aquí, como una que opera con eficiencia silenciosa, donde todos los procesos, impulsados por sistemas ciber-físicos y humanos por igual, son diferentes a las fábricas tradicionales, ya que funcionan en entornos casi estériles, limpios, seguros, confiables y efectivos. (Continuará…)

Referencias

Baur, C. & Wee, D. (2015). Manufacturing’s next act. McKinsey & Company.

Gilchrist, A. (2016). Industry 4.0: The industrial Internet of Things. Bangken, Nonthaburi, Thailand: Apress.

Kumar, S. A.; Vealey, T. & Srivastava, H. (2016). Security in Internet of Things: Challenges, solutions and future directions. In 2016 49th Hawaii International Conference on System Sciences (HICSS) (p.p. 5772-5781). IEEE.

Lalic, B.; Majstorovic, V.; Marjanovic, U.; Delić, M. & Tasic, N. (2017). The effect of Industry 4.0 concepts and e-learning on manufacturing firm performance: Evidence from transitional economy. In IFIP International Conference on Advances in Production Management Systems (p.p. 298-305). Springer, Cham.

Schuh, G.; Anderl, R.; Gausemeier, J.; Ten Hompel, M. & Wahlster, W. (eds.). (2017). Industry 4.0 maturity index. managing the digital transformation of companies. Acatech Studie. Utz, Herbert, München, Deutschland.

Shamim, S.; Cang, S.; Yu, H. & Li, Y. (2016). Management approaches for Industry 4.0: A human resource management perspective. In 2016 IEEE Congress on Evolutionary Computation (CEC) (p.p. 5 309-5 316). IEEE.

Sony, M. & Naik, S. (2019). Ten lessons for managers while implementing Industry 4.0. IEEE Engineering Management Review.

Sung, T. K. (2018). Industry 4.0: A Korea perspective. Technological Forecasting and Social Change, num. 132, p.p. 40-45.

“Tanto si cree que puede hacerlo, como si cree que no puede hacerlo, en ambos casos tiene usted razón”: Henry Ford


David Moisés Terán Pérez

Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada semana. Esta ocasión veremos a detalle que la Industria 4.0 se desencadena por tecnologías digitales que tienen un impacto disruptivo en los modelos de negocio de las empresas, y en la forma en que operan y crean valor para sus clientes (cautivos y potenciales).

Se utilizan diferentes términos para describir las tecnologías que impulsan la Industria 4.0. Se definen nueve tendencias tecnológicas que constituyen los componentes básicos de la Industria 4.0: (1) La Internet Industrial de las Cosas, (2) El análisis del Big Data, (3) La computación en la nube, (4) La simulación, (5) La realidad aumentada, (6) Los robots autónomos, (7) La fabricación o la manufactura aditiva, (8) La ciberseguridad y (9) La integración horizontal y vertical del sistema (Sjøbakk, 2018; Đuričin & Herceg, 2018; Salkin, et. al., 2018).

A continuación, se explica cada uno de estos términos que conforman la Industria 4.0:

La Internet Industrial de las Cosas (IIOT)

Permite la comunicación entre todos los dispositivos dentro y fuera de la fábrica. La IIOT, es una red no determinista y abierta en la que las entidades inteligentes auto-organizadas, y los objetos virtuales, son inter-operables y capaces de actuar de manera independiente, persiguiendo sus propios objetivos (u objetivos compartidos) dependiendo del contexto, las circunstancias y/o los entornos.

El análisis del Big Data

El Big Data, se caracteriza por el volumen, la variedad y la velocidad (las 3 “V”), y requiere nuevas técnicas de procesamiento y de análisis de los datos. La visualización, el análisis y el intercambio de datos, son la base de los análisis que respaldan la toma de decisiones, y que mejoran la auto-conciencia y el óptimo mantenimiento de las máquinas.

La computación en la nube

Está relacionada con la infraestructura de las TIC, que permite el acceso ubicuo a los datos, desde diferentes dispositivos. La nube puede tratarse como un servicio y un soporte de diseño colaborativo, de la fabricación distribuida, de la recolección de innovación y de creatividad, de la minería de datos, de la tecnología web semántica, y de la virtualización.

La simulación

Las herramientas de simulación se pueden utilizar ampliamente en toda la cadena de valor; desde el diseño del producto, hasta la gestión de las operaciones. Las herramientas de modelado y de simulación son cruciales para el desarrollo de la ingeniería digital y la representación virtual de productos y de procesos, a fin de identificar de antemano, posibles problemas, evitando el desperdicio de los costos y de los recursos en la producción.

La realidad aumentada (RA)

Permite la creación de un entorno virtual, en el que los humanos pueden interactuar con las máquinas, utilizando dispositivos capaces de recrear el espacio de trabajo. Las aplicaciones interesantes de la realidad aumentada, están relacionadas con la capacitación de los trabajadores, y el apoyo en las actividades de producción manual.

Los robots autónomos

La evolución de los robots tradicionales, abrió el camino a nuevas soluciones colaborativas de robots (CoBots), que pueden trabajar junto con los humanos de una manera segura y efectiva. La interacción humano-robot, puede permitir una alta productividad. Además, la inteligencia integrada en los robots, puede permitirles aprender de las actividades humanas, mejorando su autonomía y flexibilidad.

La manufactura aditiva

Consiste en un conjunto de tecnologías que permiten producir pequeños lotes de productos con un alto grado de personalización, al agregar en lugar de eliminar material de un bloque sólido. La reducción de material de desecho, un lanzamiento más rápido al mercado, debido a la rápida creación de prototipos, una mayor flexibilidad de la producción, y un menor número de herramientas requeridas son las principales ventajas de esta tecnología.

La ciberseguridad o seguridad cibernética

Para garantizar la seguridad de la gran cantidad de datos recopilados, almacenados y comunicados a través de la IIOT, las tácticas de ciber-seguridad, son uno de los principales desafíos para el futuro.

La integración horizontal y vertical de los sistemas

La integración horizontal se refiere a la creación de una red de valor global a través de la integración y de la optimización del flujo de información y de bienes entre las empresas, los proveedores y los clientes. La integración vertical, en cambio, es la integración de funciones y de departamentos de diferentes niveles jerárquicos de una empresa, creando un flujo constante de datos y de información.

Las anteriores tecnologías deben ser compatibles con tecnologías básicas como los sensores y los actuadores, las tecnologías RFID (Identificación por Radiofrecuencia) y los RTLS (Sistemas de Localización en Tiempo Real), así como las tecnologías móviles, y con los siete principios de diseño denominados: gestión de los datos en tiempo real, interoperabilidad, virtualización, descentralización, agilidad, orientación al servicio y los procesos empresariales integrados (Salkin, et al., 2018).

Por otro lado, hay tres diferentes tipos de tecnologías orientadas a la innovación: (1) Las tecnologías marcapasos, (2) Las tecnologías clave, (3) Las tecnologías básicas (Bartodziej, 2017).

A continuación, se explica cada una de ellas:

Las tecnologías marcapasos

Están en una muy primera etapa de desarrollo, son tecnologías clave-potenciales del futuro, si ellas alcanzan la etapa de una innovación de un producto y/o de un proceso. Sólo pocas compañías tienen implementadas esas tecnologías. Ellas tienen un gran potencial para crear alto valor para los negocios, pero también constituyen un potencial factor de riesgo. Las expectativas de un impacto sostenible de las tecnologías marcapasos sobre mercados potenciales, son significativas debido a su importancia estratégica para la competencia.

Las tecnologías clave

Se desarrollan desde las tecnologías marcapasos. Ellas aseguran y facilitan el crecimiento del mercado, a medida que se introducen como innovaciones. Las tecnologías clave, crean un impacto sostenible sobre la diferenciación estratégica contra sus competidores en un sector específico. Algunas compañías ya han implementado esas tecnologías. Las inversiones para el desarrollo de las tecnologías clave son aún altas (en relación con las inversiones en tecnologías básicas) debido a su potencial extensión a otras áreas de aplicación.

Las tecnologías básicas

Están probadas, aprobadas y casi estandarizadas en uno o más sectores industriales. Esas tecnologías son responsables del éxito de los negocios, pero no son capaces de asegurar ninguna ventaja competitiva. El uso de las tecnologías básicas en ciertos sectores es un requisito para jugar un rol importante en esa área de actividad.

Finalmente, hay otro tipo de tecnologías que, aunque no están orientadas a la innovación, tienen una importancia significativa, y se denominan tecnologías multisectoriales. Ellas se caracterizan por su aplicación en diferentes áreas y por ser también la base de otras tecnologías.

Las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) y la microelectrónica son ejemplos de las tecnologías multisectoriales, ya que ellas penetran muchas áreas sociales y económicas.

La próxima semana trataremos el tema de la Implementación de la Industria 4.0 en las Mipymes (micros, pequeñas y medianas empresas) en México, ya que, como sabemos, hay 4.2 millones de Mipymes mexicanas que generan el 85% de los empleos del país y aportan el 52% del PIB (Producto Interno Bruto, que se define como la sumatoria de la riqueza generada por el país en un año).

Por lo tanto, conocer el impacto positivo y negativo de la Industria 4.0 en México es sumamente importante. Las referencias bibliográficas, ya se mencionaron en las primeras tres entregas. 

“Los científicos de hoy piensan profundamente, en lugar de claramente. Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad; pero uno puede pensar profundamente y estar completamente loco”: Nikola Tesla


David Moisés Terán Pérez *

Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada semanal. Esta ocasión veremos aspectos importantes sobre la realidad mexicana ante la Industria 4.0: México ocupa en el Reporte de Competitividad Global 2019-2020 el lugar 62 de 144 países participantes en cuanto a innovación, con un factor de 3.25, en una escala máxima de 7 puntos. Comparativamente con el país mejor calificado, que es Finlandia con un valor de 5.73 puntos (The Global Competitiveness Index, 2015; WEF 2016), puede verse que el país está 2.48 puntos abajo.

Por otro lado, la inversión en el trinomio Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+I) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó en 2014 el 0.56%, y la meta era lograr el 1% en 2018 (cosa que por supuesto, no se logró). Lo que da como resultado, que es el mexicano el porcentaje más bajo entre todos los países que actualmente conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Entonces, ¿qué puede hacer y qué debe hacer México para estar a la vanguardia?:

En primer lugar: acercar al sector productivo, la academia y los centros e institutos de investigación públicos y particulares.

En segundo lugar: mejorar la formación de los estudiantes con base en competencias digitales para el siglo XXI, así como buscar certificar competencias laborales a través de organismos como el Conocer/SEP.

Igual de importante es desarrollar un modelo educativo dual, similar al de Alemania. El modelo dual alemán es un modelo educativo diseñado para estudiantes de alto rendimiento, con un proceso de educación que combina los estudios con una base teórica (aula) y una fase práctica (empresa).

En tercer lugar: enfrentar el reto de impulsar una mayor inversión en ciencia y en tecnología de manera inmediata, ya que tenemos un rezago de aproximadamente 50 años respecto del país más desarrollado tecnológicamente, que es Alemania.

El rol que las Mipymes juegan en la economía mexicana es destacado. Según cifras oficiales del Centro Económico del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), las Mipymes en México están generando el 82% del empleo y el 52% del PIB nacional.

El número de microempresas en el país sigue en aumento. De hecho, existen más de cuatro millones de Mipymes en México, según resultados de la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Enaproce) realizada en 2018, y a los censos económicos 2020 del Inegi. De ahí la importancia de focalizar la digitalización industrial en las micros, pequeñas y medianas empresas, que precisan de aliados tecnológicos para maximizar su productividad y su operación.

Estas Mipymes se mantienen al margen del proceso de globalización. Algunas sí exportan al extranjero, pero por lo común son exportaciones con alto riesgo y concentradas básicamente en el mercado estadounidense.

Es importante darse cuenta ya de que estas Mipymes mexicanas son competitivas ante la inminente llegada de la Industria 4.0 al país. Incluso pueden incursionar en los mercados europeo y asiático, pero solamente el 5% de las organizaciones mexicanas conocen y aplican actualmente la Industria 4.0 en sus procesos.

Sabemos que la espina dorsal de la Industria 4.0 es la conectividad y la internet, y hay regiones en México donde el acceso a estos recursos es aún nulo.

Es en este contexto en el que se debe invertir tanto por parte de la iniciativa privada como con recursos públicos del gobierno federal y de los gobiernos estatales. Adicional a la inversión en conectividad, en la internet y tecnología(s), es igualmente perentorio invertir y desarrollar un modelo educativo que desarrolle nuevas licenciaturas, especialidades y certificaciones en las TIC, en lo relacionado con paquetes y programas (software), en la arquitectura de sistemas (hardware), en redes (de computadoras y de comunicaciones), que apoyen las nueve áreas en que se apoya la Industria 4.0 (los robots autónomos, la simulación, la integración horizontal y vertical de los sistemas, la Internet de las Cosas Industrial, la ciberseguridad, la nube, la manufactura aditiva, la realidad aumentada y los almacenes de datos o big data).

Por otra parte, la digitalización provocará cambios fundamentales en el modelo de negocio, los resultados, el talento y el propio ecosistema industrial.

Gracias a la implementación de la Internet Industrial de las Cosas (IIoT), las empresas serán mucho más efectivas, podrán personalizar sus productos y ofrecerán servicios diferentes que incrementarán sus ventas entre 0.5 y 1.5% inicialmente.

Esta digitalización distingue tres elementos fundamentales que conjuntamente alimentarán el cambio que vive la industria: (1) Los productos inteligentes y conectados, (2) Los datos, (3) El análisis matemático.

Esta combinación permitirá a las Mipymes mexicanas obtener información de valor, tomar mejores decisiones e incluso conseguir una visión de su futuro. Actualmente, las analíticas de datos permiten niveles de análisis cognitivo que entienden no sólo los datos no estructurados mediante interpretación e interrelaciones, sino que también permiten generar hipótesis, recomendaciones y aprender de los expertos, así como de cada interacción y de la continua ingesta de datos.

En este sentido, se recomiendan arquitecturas abiertas, transparentes y unificadas, que permitan conocer a fondo el comportamiento de la Mipymes y el uso que hacen de sus activos y, por lo tanto, poder hacer proyecciones, predicciones y pronósticos sustentados en el uso de modelos matemáticos relativamente confiables.

La siguiente semana desarrollaremos la Matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas de la Industria 4.0) tanto para México como para el resto del mundo. Se pone muy interesante este tema.

• “Si ya se cansó de volver a empezar, deje de darse por vencido”: Daniel Habif


David Moisés Terán Pérez *

Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada semanal. Esta ocasión veremos el Modelo de Madurez de la Industria 4.0; así como la Matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) de esta cuarta revolución industrial, tanto en México como en el resto del mundo.

El análisis lo realizaremos tanto desde la perspectiva de diferentes autores, como desde diversas organizaciones de índole internacional como: la OCDE, el Foro Económico Mundial, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial del Comercio.

Comenzamos. Un criterio fundamental para un modelo de madurez adecuado es su adaptabilidad general a la estructura organizativa de las micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes). Muchos esfuerzos de digitalización fallan debido: (1) A la poca motivación de los colaboradores (empleados) que, a veces, no están abiertos a nuevas ideas y (2) A la complejidad y a la incomprensibilidad de los desarrollos tecnológicos.

Por lo tanto, un modelo de madurez adecuado no debe ser demasiado complicado y/o complejo. Para ser entendido (simplicidad), debe explicar la idea general de la digitalización, así como sus conceptos relacionados, aclarando las incertidumbres en lugar de crear otras nuevas. Esto también incluye la facilidad de implementación (Wiesner et. al., 2018).

Las Mipymes necesitan inicialmente información sobre las posibilidades de digitalización, y posteriormente una guía sobre cómo dar los primeros pasos hacia la transformación digital. En consecuencia, una función importante de un modelo de madurez es proporcionar orientación a las Mipymes sobre cómo lograr un mayor nivel de madurez en su dominio específico y continuar en la dirección correcta con su estrategia comercial.

El modelo de madurez debe permitirles posicionar su negocio frente a tendencias externas y dar una guía para seleccionar opciones tecnológicas y de servicios inteligentes adecuadas (Wiesner et. al., 2018). Fuertemente vinculados a la incertidumbre sobre los conceptos de digitalización, los requisitos de conocimiento para utilizar un modelo de madurez son cruciales para que el modelo sea adecuado para las Mipymes. Un alto conocimiento inicial constituye una especie de barrera de entrada. Las empresas perciben los conceptos de la Industria 4.0, como altamente complejos y carecen de una idea clara de Industria 4.0, lo que genera incertidumbre con respecto a sus beneficios y a sus resultados.

Entonces, derivado de lo anterior, uno de los primeros obstáculos que enfrentan las organizaciones que se acercan a la digitalización es comprender su nivel de madurez, generalmente definido: “Como el estado en el que están listas para la transformación digital. El objetivo de los modelos de madurez, es proporcionar los medios para evaluar la madurez actual de una empresa, para implementar aspectos de la Industria 4.0; e identificar medidas concretas para ayudarlas a alcanzar una etapa de madurez más alta que les permita maximizar sus beneficios” (Wiesner et. al., 2018; p. 19).

El modelo incluye tres fases distintas: una fase inicial para crear una comprensión completa del concepto de Industria 4.0; una fase de desarrollo para diseñar y definir la estructura del modelo y para establecer una herramienta práctica aplicable, y una fase de implementación para validar la herramienta en una aplicación de la vida real. El modelo de madurez toma como entradas la situación actual y la estrategia corporativa de la empresa, con el fin de proporcionar como resultado una hoja de ruta para la transformación digital.

Los requerimientos para desarrollar un nuevo modelo de madurez de la Industria 4.0 que sea útil para las Mipymes son: analizar la estructura organizacional y la estrategia; cambiar la cultura y el liderazgo; determinar cómo satisface las necesidades del cliente final, y establecer el nivel tecnológico dentro de la Industria 4.0.

Por otra parte, los niveles de madurez de la Industria 4.0 se definen como la ruta de desarrollo, la cual se basa en la informatización, que es el punto de partida para la digitalización, y se refiere al uso específico de las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC).

En la mayoría de las empresas, la etapa de informatización se encuentra en gran medida en un estado muy avanzado, y se utiliza particularmente para el diseño efectivo de actividades repetitivas, ya que permite una producción rentable con bajas tasas de error, y genera la precisión necesaria, que es indispensable para la producción de muchos productos modernos.

Al alcanzar el nivel de conectividad, el uso selectivo o aislado de tecnologías de la información (TI) se reemplaza por componentes en red, por lo que los sistemas de TI están interconectados y representan una proyección de los procesos empresariales misionales.

En México todavía no se ha producido una integración completa entre los niveles de las TI (tecnologías de la información) y de las TO (tecnologías operativas). Con base en esto, se establece la visibilidad digital que permite el registro de los procesos de principio a fin, con una gran cantidad de datos capturados.

Los estados de los procesos ya no se limitan solamente a áreas individuales, sino que se pueden extender a un sistema de producción y/o a toda la organización en tiempo real para crear un modelo digital, también conocido como la “copia digital”. Esta copia digital, que debe entenderse como un elemento básico para los niveles de madurez posteriores, ayuda a mostrar lo que está sucediendo en la empresa (en tiempo real) y permite la toma de decisiones basadas en la analítica de los datos.

Para una mejor comprensión causal de los procesos, es necesario destacar la transparencia sobre las correlaciones en los conjuntos de datos. El reconocimiento e/o interpretación de las interdependencias a través de la copia digital, requiere el análisis de los datos recopilados en el contexto respectivo, utilizando conocimientos avanzados de ingeniería.

El conocimiento del proceso es cada vez más necesario para soportar la toma de decisiones complejas, que se basan en conexiones semánticas y en el agregado de datos, junto con su clasificación correspondiente en un contexto determinado. Este proceso es apoyado fundamentalmente por las nuevas tecnologías para el análisis de datos masivos. Al acumularse, el nivel de capacidad predictiva permite la simulación de diferentes escenarios futuros para elaborar predicciones, proyecciones y pronósticos, así como la identificación de aquellos que su ocurrencia sea más probable. Con este objetivo, la copia digital se proyecta en escenarios basados en el futuro, y se evalúa de acuerdo con su probabilidad de ocurrencia.

Esto permite a las empresas anticiparse a los próximos acontecimientos, tomar decisiones a tiempo, y tomar medidas de reacción adecuadas. Aunque las medidas generalmente aún deben iniciarse manualmente, los efectos de una interrupción pueden ser limitados debido al tiempo ganado a través de la advertencia previa. La reducción de tales interrupciones y/o variaciones en la planificación, que representan eventos inesperados en el proceso comercial, permite una operación más sólida.

La capacidad de adaptación puede permitir una reacción automática ante fallas esperadas de la maquinaria y/o de demoras en la entrega a través de una secuencia modificada en la planificación de la producción.

Si una empresa logra explotar los datos de la copia digital de tal manera que las decisiones se tomen de forma autónoma, con los mejores resultados positivos en el menor tiempo posible y se toman las medidas correspondientes; entonces, la sexta etapa del modelo se ha implementado con éxito. Empero, es importante evaluar cuidadosamente los riesgos de automatizar las aprobaciones. Para esto se debe dar una relación costo-beneficio correcta y efectiva (Zeller et. al., 2018).

Finalmente, veamos la Matriz FODA de la Industria 4.0, tanto en el contexto mexicano como en el internacional:

Fortalezas

1.- El mundo conectado, los sistemas abiertos y la economía del conocimiento.

2.- Las redes y la colaboración con acceso basado en la funcionalidad, en lugar de la propiedad.

3.- La integración de industrias y de servicios: fábricas inteligentes, sistemas energéticos, movilidad y la gobernabilidad optimizada.

4.- Automatización, uso de robots en prácticamente todas las actividades y el uso de máquinas de aprendizaje (las máquinas que aprenden).

5.- Productividad, efectividad, ganancias y rentabilidad.

6.- Productos y servicios innovadores, proliferación de aplicaciones móviles para facilitar la vida.

7.- Nuevas capacidades de auto-producción (Smit, et. al., 2016).

Oportunidades

1.- Nuevos puestos de trabajo para ingenieros, programadores, científicos, expertos en redes de computadoras, entre muchos otros.

2.- Organización del trabajo más ágil, flexible y autónoma.

3.- Abolición de tareas repetitivas y rutinarias.

4.- Nuevas maneras de colaboración y de cooperación entre los trabajadores de las organizaciones.

5.- Mejor ergonomía y ayuda en la realización de tareas repetitivas y rutinarias.

6.- Nuevas maneras de distribuir las utilidades y las ganancias de la productividad (reducción de la jornada laboral).

7.- Posibilidades de emancipación social, ejecución de un cambio de modelo económico orientado a la igualdad entre pares (sociedad post-capitalista) (Smit, et. al., 2016).

Debilidades

1.- Incertidumbre laboral (sobre todo en los países subdesarrollados).

2.- Oligopolios súper potentes y un mundo de dominio de los datos.

3.- Concentración del poder y de la riqueza en las cadenas de valor.

4.- Posibles problemas con la normatividad regulatoria en ámbitos administrativos, laborales, fiscales y de remuneración, entre otros.

5.- La protección de los datos personales quedará expuesta a los riesgos implícitos e inherentes a su manejo.

6.- “Algoritmización” del comportamiento individual, en el trabajo, en los hábitos de consumo, en las preferencias sociales y culturales; es decir, la normalización y la estandarización de los individuos.

7.- Aislamiento de la clase media y una polarización de la sociedad entre un número reducido de trabajadores de lo alto de la escala y una gran masa de trabajadores de una escala inferior.

8.- Baja inversión en herramientas digitales que permitan la emancipación social de los sectores de bajos ingresos (Smit, et. al., 2016).

Amenazas

1.- Desaparición masiva de puestos medios de trabajo.

2.- Pérdida de control por parte de los trabajadores de su propia experiencia y de sus conocimientos.

3.- Pérdida de confianza entre la clase trabajadora y la clase patronal.

4.- Precarización de los puestos de trabajo.

5.- Debilitamiento de la acción colectiva, así como de las relaciones laborales.

6.- Desigualdad en la demanda de mano de obra.

7.- Estancamiento de los salarios del personal no cualificado.

8.- Competencia mundial entre la clase laboral, para acceder a los puestos que no requieran el uso de las tecnologías.

9.- Precarización del financiamiento de la seguridad social a nivel internacional (Smit, et. al., 2016).

Por todo lo analizado en estas seis entregas, hay mucho por aprender, hacer, implantar, analizar y evaluar acerca de la Industria 4.0 para entender su impacto en las organizaciones mexicanas. Sin embargo, el primer paso se ha dado: el saber que existe y que es una realidad que ya está presente. Queda mucho todavía por conocer. La próxima semana iniciaremos con el tema: “El Sistema Nacional de Competencias: una alternativa viable para el desarrollo económico de México”. (Continuará…)

Referencias

Smith, Jan, et. al., (2016): Industry 4.0. Directorate general for internal policies. European Parliament.

Wiesner, S.; Gaiardelli, P.; Gritti, N. & Oberti, G. (2018). Maturity models for digitalization in manufacturing-applicability for SME. In: Moon, I.; Lee, G. M.; Park, J.; Kiritsis, D. and Von Cieminski, G. (Ed.) (2018). Advances in production management systems: Smart manufacturing for Industry 4.0. Frankfurt, Germany: Springer-Verlag, p.p. 81-88.

Zeller, V.; Hocken, C. & Stich, V. (2018). Acatech Industrie 4.0 maturity index-A multidimensional maturity model. In: Moon, I.; Lee, G. M.; Park, J.; Kiritsis, D. and Von Cieminski, G. (Ed.) (2018). Advances in production management systems: Smart manufacturing for Industry 4.0. Frankfurt, Germany: Springer-Verlag, p.p. 105-113.

* Ingeniero Mecánico Electricista por la UNAM. Maestro en Microelectrónica por la Université Pierre et Marie Curie de París. Maestro en Alta Dirección por el IPADE. Maestro en Ciencias de la Educación por la UVM. Doctor en Educación por la UPN. Académico en la UNAM por 30 años. Director de los Centros Autorizados de Servicio (CAS) en Hewlett-Packard de México. Líder de Proyecto Eléctrico en Siemens México. Autor de seis libros publicados por Alfaomega Grupo Editor. dmtp040964@gmail.com

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