Blockchain: cuando el fútbol se puede tokenizar

Es cierto que todo lo que rodea al blockchain ‘suena’ a dinero. Más concretamente a criptomonedas y su uso como inversión o como refugio financiero independiente de la banca tradicional. Sin embargo, la tecnología de bloques es mucho más que eso, es una revolución que permite el intercambio seguro y transparente de cualquier bien digital. ¿Cualquiera? Sí, cualquiera que nazca en el mundo digital (o pueda ser digitalizado) y queramos compartir pero al mismo tiempo proteger. Todo ello serían tokens no fungibles o NFT, la verdadera ‘moneda’ en el blockchain, el paquete de valor que se mueve por la cadena de bloques, el activo único y, sin embargo transferible, que puede ser comprado, vendido, regalado o subastado, pero que permanece único e inalterable para siempre.

Con Blockchain, ¿se puede ‘tokenizar’ el fútbol? Se puede y ya se está haciendo

¿Parecen súperpoderes? Ciertamente lo son, si comparamos esta tecnología con otros activos digitales que han estado funcionando hasta la fecha. Veamos algunas de las ventajas de los NFT para que puedan juzgar por sí mismos:

– Escasez: Cualquier activo NFT es único y está sujeto a un contrato NFT que establece su número total y garantiza que no se puede replicar. Así, si conseguimos el objeto digital más buscado estaremos seguros de que no es una copia ni nadie podrá replicarlo haciéndole así perder valor.

– Proveniencia: Todo archivo de este tipo es, por definición, rastreable, así que cualquier usuario puede saber, sin ningún lugar a dudas, dónde nació y dónde ha estado antes de llegar a nuestras manos.

– Seguridad: Por esas mismas razones, estos tokens son seguros, tanto en cuanto a su valor y procedencia como en el intercambio y frente a posibles fraudes. Sus propiedades están reflejadas en ese contrato que mencionábamos, y no en una base de datos modificable por una entidad central.

– Interoperabilidad: Un bien NFT puede ser utilizado y activado en distintas aplicaciones descentralizadas, existentes hoy o no, y ya pertenezcan a sus creadores o emisores o no.

– Inmutabilidad: Es lo que significa ‘no fungible’. Así que no se deteriora, no se rompe, no se moja, no se raya (podemos estar hablando de cromos de fútbol o de cualquier otro tipo de bien de merchandising que pueda ser revendido. Tendrá las mismas propiedades hoy que más adelante.

– Propiedad: Si tienes un NFT es tuyo y de nadie más. Y si se lo vendes o regalas a otra persona, dejará de estar en tu ordenador para estar en el suyo. Una vez que lo has adquirido, ni siquiera su creador lo tendrá en sus archivos o en su nube, al contrario que sucedía hasta ahora con otros activos digitales (que no eran más que una línea de código en la base de datos de alguien)

– Confianza: El blockchain de Ethereum es abierto y descentralizado, lo que permite que cualquiera (empresa, usuario o curioso) pueda inspeccionar y verificar cómo se trabaja.

– Trazabilidad: Las tarjetas digitales tradicionales no son rastreables, y en caso de licencias o royalties, el emisor pierde su rastro en el mercado de segunda mano. El NFT, sin embargo, es trazable: incluso si se revende fuera de los canales oficiales se pueden mantener las regalías.

Las posibilidades son ilimitadas, podemos hablar de arte, por ejemplo: la creación de un diseñador gráfico o… un ebook; también de usos empresariales: documentos que pueden ser confidenciales y necesitan ser guardados de manera segura; o incluso de política: un voto por correo automatizado y totalmente incorruptible. Y podemos hablar, también, de un mundo que es, al mismo tiempo, uno de los mayores negocios del mundo y un movilizador de pasiones: el deporte, y más concretamente el fútbol. ¿Se puede ‘tokenizar’ el fútbol? Se puede y lo estamos haciendo.

Los cromos digitales coleccionables son ya una realidad muy palpable, y bastante lucrativa también. La nueva revolución de un deporte que sigue despertando pasiones, pero que ha visto mermado su negocio (especialmente los partidos en directo) por la pandemia, además de desbloquear el tradicional y ‘encallecido’ mundo del coleccionismo hacia una nueva era.

Es cierto que, como sucede con la mayoría de innovaciones, siempre puede haber un poco de frivolidad y euforia en el mercado, tal vez ese hype puede hacernos pensar que esto no es más que otra burbuja existe un enorme pico de interés que puede hacer que esté temporalmente sobrevaluado, pero la realidad es que no lo está. Las criptomonedas pueden escalar o devaluarse en un pestañeo, pero los NFT no están sujetos a las reglas del mercado de divisas o de la bolsa, son sencillamente objetos, solo que digitales, y el mundo del coleccionismo está empezando a valorar y a utilizar su poder.

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